De la frustración por no haber conseguido nada importante (o al menos así lo quería ver) , surgió en Millikan una ambición: determinar la carga del electrón. Así, con más de cuarenta años y una tarea por cumplir, se puso manos a la obra.
Recordando el carácter ionizante de los rayos X, se le ocurrió que podría hacerlos incidir sobre un agregado de gotitas de agua, como niebla, de modo que las gotitas adquirirían una carga eléctrica múltiplo de la del electrón. Estas serían entonces sometidas a un campo eléctrico, en el cual serían atraídas por el polo positivo. Situando el polo negativo abajo y el positivo arriba, y jugando con la intensidad del campo eléctrico, contrarrestaría la fuerza peso de esas gotitas cargadas, y conseguiría mantenerlas en suspensión.
Aquí se encontró no sólo con la incógnita de la carga del electrón, sino además con la del rozamiento con el medio en que se encuentra, a tener en cuenta para mayor precisión en un experimento de tal trascendencia, el cual debía restarse a la fuerza peso de la gota. Esta segunda incógnita la halló a base de observar cómo subían y bajaban las gotas al variar el campo eléctrico.
Cuando parecía que, como suele decirse por La Mancha, <<estaba to'l pescao' vendío'>>, Milikan se encontró con otro obstáculo para cumplir su empresa; las gotas de agua se evaporaban parcialmente, y se unían unas con otras. Para solucionarlo sustituyó el agua por aceite, del cual conseguía gotas con su ''atomizador''. Una vez solucionados estos problemas, pasó a la acción, concluyendo que todas las gotas tenían una carga múltiplo de 1,6·10-19C.
Y así Millikan sació su ambición de dejar huella en el mundo, siendo nombrado catedrático tras la publicación de este experimento, y concediéndosele en 1913 el Premio Comstock, el Premio Nobel de física en 1923 y la Medalla Franklin en 1937.

Muy bien
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