Cavendish parece ser que sólo tubo un amor, y ese era la ciencia. Era un hombre extremadamente introvertido. La única relación que tenía con la ´humanidad era con su padre, quien le acompañaba a la hora de hacer experimentos. Cierto es que se comunicaba con sus criados, pero lo hacía de la forma más escueta posible. Por supuesto, como miembro de la Royal Society asistía a todas las cenas, aunque en los debates su contribución solía ser mínima. Los miembros admiraban a Henry, pero procuraban evitar sentarse junto a él, puesto que eso suponía un mutismo asegurado.
Henry Cavendish también era misógino, hasta el punto que mandó retirar todos los retratos femeninos de Clapham Commonn, donde estableció su residencia (y laboratorio) tras la muerte de su padre. Además, tenía terminantemente prohibido a todas las sirvientas dejarse ver por él, siendo penadas, si el caso se diera, con el despido automático. El cuanto a la indumentaria, parece ser que siempre vestía del mismo modo: Una casaca de terciopelo descolorido, un chaleco y unas calzas ajadas de color violeta, una camisa de cuello alto de blancura incierta y puños con volantinos y un sombrero de tres picos. Para más inri, cabe mencionar que tal vestimenta estaba anticuada ya en tiempos de Cavendish. La imagen del margen es una de las pocas que pudieron hacerse del científico, el cual rehusaba posar para ser retratado. En lo referido a sus investigaciones, Cavendish también era muy reservado. No le gustaba publicar puesto que ello podría conllevar que se le concediera algún reconocimieto científico, y por tanto, la exposición al público. Las aplicaciones de sus descubrimientos no le importaban, e incluso temía que le pudieran molestar. Es así que el Lord, cuando publicaba, lo hacía de manera incomprensible, ya que muchas de sus conclusiones se respaldaban en descubrimientos anteriores no publicados.
El aspecto que más me ha chocado ha sido el último, que por otra parte parece no ser una conducta tan inusual, puesto que son muchos los que a lo largo de la historia han investigado para sí, sin compartir sus descubrimientos. Es admirable, por otra parte, la honestidad de Cavendish, quien a pesar de ser un hombre rico no hacía alarde de su fortuna, y tampoco procuraba alardear de sus conocimientos. No obstante, considero tal conducta egoísta, ya que en mi opinión, el avance de la ciencia conduce al progreso, el cual es inalcanzable si no se hace una puesta en común de los descubrimientos realizados y razonamientos concluidos. Yo pienso que si tanto amaba la ciencia, debería hacer actuado en beneficio de ésta, haciendo públicos sus descubrimientos para favorecer el avance de la sociedad y repudiar las teorías que entonces fueran falsas.

Faltas: tuvo¡¡¡¡
ResponderEliminarMuy bien. Realmente ese carácter introvertido hacía que no publicase mucho sus hallazgos. Era su propia satisfacción por saber, creo yo, la que le hacía investigar siempre. Tenía "mono" de conocimientos.
Muy bien.